Absuelto un pastelero de Lleida, representado por Prats Advocats, acusado de destrozar un local

14 de enero de 2018

La Audiencia de Lleida ha absuelto al pastelero Jordi Pons Dilla, que fue juzgado al ser acusado de destrozar un local que tenía alquilado desde el año 2004 en la calle Príncipe de Viana de la capital del Segrià. La Fiscalía y la acusación particular solicitaban que fuera condenado por un delito de daños a pagar una multa de más de 10.000 euros y a indemnizar la empresa querellante con 71.272 euros. El tribunal ratificó recientemente la sentencia absolutoria del juzgado penal número 3 de Lleida, en un juicio que tuvo lugar hace un año, la Audiencia estimó que los desperfectos no fueron intencionados. Xavier Prats, director del despacho Prats Advocats llevó la defensa del acusado.

El caso se remonta al año 2014, cuando los propietarios del local instaron un procedimiento de desahucio ante el impago del alquiler y por el que se acordó el desalojo judicial. Los querellantes aseguraron que se tuvieron que restituir numerosos desperfectos que ascendían a 71.272 euros. El acusado reconoció en la vista oral el impago de rentas y explicó que la fecha de desahucio era el 2 de julio de 2014 pero que el 20 de mayo recibieron una llamada del juzgado comunicándoles que se produciría el 26 de mayo. El pastelero, ante esta situación, solicitó formalmente un aplazamiento “para dejar en correctas condiciones la restitución del inmueble”, según consta en las sentencias, en las que se añade que “incluso pidió a la propietaria, después de practicarse el lanzamiento, que le dieran la posibilidad de efectuar tareas de limpieza o de reparación pero que ésta lo negó “.

El empresario pidió reparar los desperfectos pero los dueños no accedieron, dicen las sentencias

Tanto la juez como el tribunal determinan que “los desperfectos que constan serían compatibles con la versión ofrecida por el acusado”. Por todo ello, consideran que “ni de los daños en sí ni de las pruebas testificales practicadas no se puede inferir que el acusado tuviera intención de dañar y no de llevarse el mobiliario que previamente había instalado”.

La Audiencia, tras una resolución al recurso presentado por la Fiscalía y la acusación, recuerda que la resolución es firme y que no se puede recurrir.

El abogado del pastelero Jordi Pons, Xavier Prats, aseguró que “estamos ante un caso de mobbing inmobiliario surgido a raíz de las desavenencias entre los propietarios y mi cliente”. Prats añadió que “la querella era una represalia a esta problemática”. Finalmente, Prats añadió que “era una acusación muy grave y hemos demostrado que mi cliente no quería destrozar el local sino que desmontó lo que era suyo e incluso pidió repararlo”. En los últimos años, y con el boom del sector de la construcción, han proliferado los casos de acoso inmobiliario, especialmente en grandes ciudades y con fines especulativos. Consiste en ejercitar hostigamiento llevado a cabo por propietarios de inmuebles contra los inquilinos para que abandonen el domicilio sin contraparida.

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