Una lesión anterior no impide necesariamente reclamar
El cálculo de indemnización por accidente de tráfico puede resultar más complejo cuando la persona ya presentaba una lesión, una patología o determinadas molestias antes del siniestro. Sin embargo, tener antecedentes médicos no significa que las nuevas consecuencias queden automáticamente fuera de la reclamación.
Un accidente puede causar una lesión completamente nueva, pero también puede agravar un problema que hasta ese momento estaba estabilizado o generaba unas limitaciones menores. Una persona con una antigua lesión cervical, por ejemplo, puede desarrollar después de una colisión un dolor más intenso, una reducción de movilidad o la necesidad de nuevos tratamientos.
En estos casos resulta fundamental comparar cómo se encontraba la persona antes del accidente y cuál es su situación posteriormente. Esa diferencia permite determinar qué consecuencias ya existían y cuáles pueden relacionarse con el nuevo siniestro.

Cómo influyen los antecedentes médicos en la indemnización
El cálculo de indemnización por accidente de tráfico debe valorar las consecuencias realmente atribuibles al siniestro. Cuando existe un problema anterior, no basta con comprobar que aparecía en el historial médico. También debe analizarse qué síntomas provocaba, si necesitaba tratamiento y hasta qué punto afectaba a la vida habitual de la persona.
Una lesión completamente recuperada años atrás no plantea la misma situación que una patología que seguía produciendo dolor antes del accidente. Del mismo modo, una alteración detectada en una resonancia puede haber existido previamente sin haber generado limitaciones relevantes.
Por ello, los antecedentes deben estudiarse dentro de su contexto. La cuestión fundamental es comprobar si después del accidente existe un cambio objetivo en los síntomas, en la movilidad, en la necesidad de tratamiento o en la capacidad para desarrollar las actividades cotidianas.
Qué significa que un accidente agrave una lesión previa
El sistema legal de valoración contempla situaciones en las que las consecuencias del accidente agravan un estado anterior. Esto permite distinguir entre una patología que ya existía y el empeoramiento provocado por el nuevo traumatismo.
La Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor establece criterios para valorar las secuelas agravatorias de un estado previo. De este modo, la existencia de una lesión anterior no supone por sí sola que todo el daño posterior deba excluirse de la indemnización.
Lo relevante será acreditar que existe una evolución desfavorable relacionada con el accidente. Si una lesión estaba estabilizada y después del impacto aparecen nuevas limitaciones o aumenta su intensidad, esa agravación debe estudiarse dentro de la reclamación.
Cálculo de indemnización por accidente de tráfico cuando empeora una lesión anterior
Para realizar correctamente el cálculo de indemnización por accidente de tráfico hay que diferenciar las limitaciones existentes antes del siniestro de aquellas que aparecen o se intensifican posteriormente. Esta comparación no puede realizarse únicamente observando un diagnóstico, sino que debe tener en cuenta la situación funcional real de la persona.
Por ejemplo, alguien puede presentar cambios degenerativos en una prueba radiológica y desarrollar su vida con normalidad antes del accidente. Si después de la colisión necesita rehabilitación, presenta dolor persistente o pierde movilidad, será necesario estudiar si esas nuevas consecuencias pueden vincularse al traumatismo sufrido.
También puede ocurrir que una antigua lesión hubiera dejado de necesitar tratamiento y que el accidente provoque una recaída. Los informes médicos anteriores y posteriores permiten establecer con mayor claridad qué cambió y desde qué momento.

Qué documentos ayudan a demostrar el empeoramiento
Los informes anteriores al accidente pueden tener un papel importante. Permiten conocer qué patología existía, qué tratamiento había recibido la persona y si continuaba presentando síntomas inmediatamente antes del siniestro. Esta información ofrece un punto de comparación frente a la evolución posterior.
Después del accidente, conviene conservar el informe de urgencias, las pruebas diagnósticas, los informes de especialistas y toda la documentación relacionada con rehabilitación o tratamientos. La continuidad entre estos documentos ayuda a explicar cómo han evolucionado las lesiones.
También puede ser relevante acreditar que antes del siniestro la persona trabajaba, practicaba deporte o realizaba sus actividades habituales sin determinadas limitaciones. Cuanto más clara sea la situación previa y posterior, más preciso podrá ser el cálculo de indemnización por accidente de tráfico.
Cómo se valoran las secuelas cuando ya existían limitaciones
Cuando existen antecedentes médicos, la valoración de las secuelas debe determinar qué parte del estado actual corresponde a la situación anterior y qué parte representa un empeoramiento relacionado con el accidente.
No es lo mismo una persona que ya tenía una limitación funcional considerable que otra con una antigua lesión que apenas afectaba a su día a día. Aunque ambas tengan antecedentes médicos, la repercusión del nuevo accidente puede ser muy diferente.
También debe estudiarse si han aparecido tratamientos que anteriormente no eran necesarios, si ha aumentado la intensidad del dolor o si existen nuevas dificultades para trabajar, desplazarse o realizar determinadas actividades.
Todos estos elementos pueden influir en el cálculo de indemnización por accidente de tráfico, ya que permiten establecer qué consecuencias deben atribuirse al nuevo siniestro.

Errores frecuentes cuando existen patologías anteriores
Uno de los errores más habituales es intentar ocultar una lesión anterior por miedo a que perjudique la reclamación. Si posteriormente aparecen informes médicos que muestran esos antecedentes, pueden generarse dudas innecesarias sobre la evolución real de los daños.
La estrategia más adecuada consiste en analizar los antecedentes y explicar cuál era la situación antes del accidente. Tener una patología previa no impide necesariamente reclamar si puede acreditarse que el siniestro provocó un empeoramiento.
También es frecuente pensar que cualquier diagnóstico anterior permitirá a la aseguradora atribuir todas las molestias al estado previo. Sin embargo, la existencia de una patología y su agravación son cuestiones diferentes. La comparación entre informes, tratamientos y limitaciones resulta esencial para determinar qué parte del daño está relacionada con el accidente.
Revisar el cálculo de indemnización por accidente de tráfico antes de aceptar una oferta
El cálculo de indemnización por accidente de tráfico requiere una revisión especialmente cuidadosa cuando existen lesiones o patologías anteriores. Antes de aceptar una propuesta conviene comprobar cómo ha valorado la aseguradora esos antecedentes y si reconoce correctamente el empeoramiento posterior al siniestro.
Una oferta puede resultar insuficiente si atribuye determinadas limitaciones exclusivamente a una lesión antigua sin tener en cuenta que antes del accidente no generaban los mismos síntomas o necesidades de tratamiento. Por ello, es importante comparar la documentación médica anterior y posterior y estudiar la evolución completa.
En Prats Advocats se analiza cada caso de manera individualizada para determinar qué consecuencias pueden relacionarse con el accidente y cómo deben incorporarse a la reclamación. Una lesión previa no hace inviable automáticamente el proceso: cuando existe una agravación acreditada, esta debe valorarse dentro del cálculo de indemnización por accidente de tráfico.




