Un buen abogado, factor clave para evitar conflictos y dar tranquilidad en procesos de divorcio
13 May, 2015

En los casos de ruptura matrimonial, situaciones generalmente traumáticas y con muchos intereses de por medio -bienes, hijos…- la mejor decisión para evitar males mayores es ponerse en manos de un abogado experto. Hay demasiados intereses en juego y, sobretodo, sentimientos a flor de piel como para dejarlo todo a la casualidad o un acuerdo privado entre las partes que, seguramente, no se cumplirá.

¿Qué podemos hacer en caso de divorcio?

Desgraciadamente las rupturas matrimoniales, traumáticas o no, son una constante en nuestra sociedad llegando a ser habituales. En esos momentos de incertidumbre e inseguridad es normal que nos asalten preguntas como que opción escoger para la ruptura, que pasará con los bienes en común, la custodia de los niños, cuanto me costará el proceso de divorcio, etc…
Muchas dudas, pocas respuestas y por delante un panorama vital y económico diferente y desconocido. Ante una situación como esta, la mejor opción es contar con la colaboración de un profesional de la abogacía, como el conjunto de profesionales de Prats Advocats, despacho especializado en divorcios y guarda y custodia y que cuenta en su equipo con miembros asociados a la Sociedad Catalana de Abogados de Familia. En estos casos, lo primero que procede, al menos esta es la práctica habitual en nuestro despacho, es valorar bien la situación y buscar una reflexión serena con la persona o personas afectadas y explicarles lo que supone un divorcio. Si pasado este punto no hay otra solución que el inicio de un trámite de divorcio procedemos a ayudarle para que este gran cambio sea lo más afable posible.

¿Todo el mundo puede divorciarse?

Aunque pueda parecer una pregunta fuera de lugar, para poder divorciarse es necesario estar casado legalmente, ya sea por la iglesia o por lo civil. Una circunstancia a tener en cuenta ya que cada vez son más comunes las parejas que no están casadas, pero que tienen hijos o están inscritas como parejas de hecho.
También hay que tener en cuenta que desde el año 2005 los requisitos para divorciarse son más flexibles. Un proceso de divorcio se puede iniciar a partir de los tres meses de estar casado. En la actualidad, no es necesario argumentar ningún tipo de causa para proceder al divorcio. Por último, no es necesario pasar por la separación para divorciarse. Antes de la reforma de 2005 el proceso de divorcio venía precedido de la separación –que no se podía llevar a cabo hasta el año de casado- y se debía estar otro año separado para iniciar el divorcio.

¿Qué ocurre cuando la pareja no está casada?

Como ya hemos comentado, cada vez son más las parejas que comparten una vida en común sin establecer ningún vínculo legal alguno entre ellas. Como en el resto de parejas, la relación puede llegar a romperse, por diferentes y variados motivos. En el supuesto de no tener hijos, pero estar inscritos como pareja de hecho en algún ayuntamiento, lo más común es comunicarlo al consistorio donde se ha tramitado y ellos procederán a dar la baja. Como en otras situaciones de carácter administrativo, contar con la colaboración de un despacho de abogados como Prats Advocats os aportará seguridad, tranquilidad y comodidad en la tramitación de dichas gestiones.
En el caso de tener hijos en común es necesario abrir un proceso de guardia y custodia o regulación de las relaciones parentales.

Procesos de mutuo acuerdo

En un proceso de divorcio se pueden escoger dos vías, la de mutuo acuerdo o la contenciosa. Ambos acabarán en el juzgado, aunque con diferentes procesos. Sin lugar a dudas, la mejor opción para la pareja que se separa, con o sin hijos, es el mutuo acuerdo. Si se llega al contencioso es porque hay un desacuerdo sustancial entre las partes, lo que implica problemas, un largo proceso, altos costos de tramitación y una fuerte carga emocional que afecta de por vida la relación entre la expareja.
El mutuo acuerdo es un contrato –convenio regulador- entre los cónyuges a través del cual se pactan los efectos de la ruptura de la relación y se planifica el escenario futuro (custodia, alimentos, uso del domicilio, etc…). A la postre, es “un traje hecho a medida” en el que se puede pactar todo lo que se requiera, evidentemente bajo el asesoramiento y supervisión de un abogado.
En Prats Advocats en estos casos la tramitación habitual es, una vez escuchadas las peticiones de los clientes, realizar un borrador del convenio, que revisaremos con los conyuges y explicaremos con detalle. Una vez aclarado todo y firmado, lo presentaremos en el juzgado con el procurador. El juzgado nos llamará para ratificarlo ante el juez. Una vez firmado ante el juez, si hay hijos menores el convenio pasará al fiscal para revisarlo, y si todo es correcto, el juez dictará la sentencia declarando el divorcio, si estaban casados, o homologando el convenio de guarda y custodia, en caso de no estarlo. Es un procedimiento relativamente rápido, sin enfrentamientos ni tensiones innecesarias y más económico al realizarse con un mismo abogado y un procurador para los dos. También tiene muchas ventajas fiscales y económicas cuando existe un piso a medias entre la pareja y se acuerda que se lo quede uno de ellos.
El procedimiento contencioso es utilizado, al menos en Prats Advocats, en los casos más extremos, como cuando uno de los miembros de la pareja no acepta la ruptura de la relación y se niega a firmar cualquier documento que signifique el rompimiento definitivo de la relación.
Otra casuística tipo para llegar al contencioso, y que el juez ponga las cosas en su sitio, se produce cuando uno de los miembros tiene unas pretensiones fuera de lugar, exige la custodia exclusiva, o no quiere pagar pensión. En el caso de que uno de los miembros de la pareja se encuentre en paradero desconocido también será obligado llegar al contencioso para acabar consiguiendo el divorcio.

Principales aspectos a regular en caso de divorcio

La lista es larga y daría para escribir más de un artículo al respecto. No obstante, es necesario regular, en caso de que existan, la custodia de los niños, que puede ser exclusiva o compartida. Si es exclusiva habrá que regular la pensión de manutención a pagar por la persona que no esté al cargo del niño. También se tendrá que regular y establecer quien usará el domicilio familiar tras el divorcio y quien pagará los gastos de la vivienda. Finalmente si el divorcio o el matrimonio ha supuesto algún desequilibrio para los miembros de la pareja pueden establecerse compensaciones económicas o prestaciones compensatorias.
Según las estadísticas actualmente el 50% de las parejas que se casan no llegan los 10 años de convivencia en común y a partir de los 20 años de matrimonio solo continúan un 24% de matrimonios.

Prats Advocats
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